© Collage: La Voz de Rusia
Un gran escándalo está por estallar en el triángulo Unión Europea-Ucrania-China. El embajador de China en Ucrania, Zhang Xiyun, desmintió públicamente la declaración del titular de Exteriores de Polonia, Radosław Sikorski, en el sentido de que Pekín pide a Kiev que concierte del Acuerdo de Asociación con la UE.
Entre tanto, la parte china está activando la penetración económico-financiera en Crimea.
Parece
que el canciller polaco, queriendo dar por real lo deseado, confirió un
gran impulso a las actuales discusiones en torno a los intereses de
China en Ucrania. Radosław Sikorski manifestó que Pekín presentó como
condición para sus inversiones en la economía ucraniana, ni más ni
menos, que Kiev firme el Acuerdo de Asociación con la UE.
Conociendo
la política exterior cautelosa y multivectorial de China, no valía la
pena sorprenderse de un inmediato desmentido. La Agencia
Interfax-Ucrania transmite que el embajador chino en Kiev declaró:
“Tengo dudas en cuanto a la veracidad o justeza de la alusión a lo dicho
por el Sr. Sikorski. Tal vez las dudas se deban a la justeza de la
traducción”.
Cabe tener en cuenta que las discrepancias
entre china y el jefe de la diplomacia de Polonia encajan en el rumbo
variable de las relaciones de Pekín y Bruselas. El jefe del Departamento
de Orientalismo de la Escuela Superior de Economía de Rusia, Alexéi
Máslov, dijo a La Voz de Rusia
que China aún a fines de 2011 propuso a la Unión Europea prestarle ayuda
anticrisis a condición de que se cumpla una de las tres condiciones
china: elevar el estatus de China en el Fondo Monetario Internacional,
ampliar sus derechos en la Organización Mundial de Comercio o bien
levantar el embargo de armas europeas a China. Entonces la jefatura de
la Unión Europea calificó estas propuestas de “humillantes y
peligrosas”. Alexéi Máslov señala:
—Toda
la política china y toda su tradicional cultura política se basan en
que China calcula muy correctamente todos sus pasos. Aquí no hay
filantropía alguna, pero sí un cálculo bien preciso de “entrada” de
China en Europa. Semejante “entrada” activa comenzó durante la crisis de
los años 2008-2009. Actualmente China tiene la posibilidad de hacerse
con el control de áreas enteras de la industria europea.
Efectivamente,
con el pretexto de esclarecer las relaciones con los representantes de
la UE, Pekín acrecienta los esfuerzos para apuntalar sus propias
posiciones económico-financieras en las zonas de importancia estratégica
de Ucrania y sobre todo en Crimea. Justo el último día de enero, los
medios de comunicación chinos y la Dirección de Política Informativa del
Consejo de Ministros de la República autónoma de Crimea, anunciaron la
suscripción en Pekín de un memorándum que contempla la ejecución de un
proyecto piloto de integración en la esfera del complejo agroindustrial.
El proyecto prevé el desarrollo y la modernización de los sistemas de
irrigación de Crimea, la renovación de las tecnologías agrarias, el
desarrollo del sistema de complejos agrícolas y los correspondientes
sistemas logísticos, que deberán estar ligados a una de las terminales
de los puertos del mar Negro en Crimea.
China tampoco
oculta las intenciones de ampliar la cooperación en otros ámbitos, por
su interés en obtener nuevos mercados y territorios para organizar la
producción. Las autoridades de Crimea lo comprenden perfectamente. No
por casualidad, la Dirección de Política Informativa del Consejo de
Ministros republicano subrayó que la “parte china aceptó las demandas
del Gobierno de Crimea de atraer mano de obra exclusivamente de Crimea y
que las tierras que se cultivan no dejen de ser propiedad estatal de
Ucrania”.
En la propia Crimea algunos ya se han
apresurado a dar a esta cuestión un tinte geopolítico, “enganchando”
activamente a Rusia. El jefe del Departamento de Relaciones Exteriores
del Majlis (Parlamento) del pueblo tártaro de Crimea, Alí Jamzin,
vaticinó que como resultado la parte oriental de Ucrania y especialmente
Crimea “quedarán para siempre en la zona de intereses geopolíticos
rusos o quizás ruso-chinos”.
Desde luego que todo esto pertenece al ámbito de la conspiración. Igor Korotchenko, director de la revista Natsionálnaia Oborona (Defensa Nacional), dijo a La Voz de Rusia que China y Rusia incluso no son aliados militares formales:
—China
no es aliado militar de Rusia. Pero en el marco de las relaciones de
asociación anhelamos la paz y estabilidad en nuestras fronteras. El
hecho de que China y Rusia interaccionan en el terreno militar, realizan
maniobras conjuntas y mantienen consultas influye en términos positivos
sobre la dinámica general de las relaciones.
No
obstante, las consignas e ideas antirrusas son enarboladas por una
parte determinada del espectro político de la Ucrania de nuestros días.
No caben dudas de que semejantes “horrores” chino-rusos serán
aprovechados activamente en la Euromaidán y en otros “puntos calientes”
ucranianos.
mj/as/ll
Fuente: La Voz de Rusia.