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sábado, 3 de junio de 2017

Documental: Exponiendo el imperialismo en Haití (VIDEO)


El derrocamiento violento del presidente de Haití, Jean-Bertrand Aristide, en los golpes de 1991 y 2004, ha desgarrado las pretensiones democráticas de Estados Unidos y de las otras grandes potencias.

En 1990, Haití; la nación más pobre del hemisferio occidental, llevó al poder a Aristide, su primer presidente electo. En septiembre de 1991, Jean-Bertrand Aristide fue depuesto en un sangriento golpe militar orquestado por los Estados Unidos. Finalmente fue devuelto al poder por la intervención de Estados Unidos, sólo para ser derrocado nuevamente en 2004.

Este documental es una crónica de la campaña de desestabilización de EE.UU. en Haití. El documental revela cómo detrás de las escenas, las potencias imperiales del mundo todavía utilizan mecanismos astutos para mantener a Haití en sus bolsillos e impedir su soberanía nacional y democrática.

kmd/ktg/hnb

PARTE 1:

PARTE 2:

PARTE 3:


Fuente: Hispan TV

viernes, 12 de agosto de 2016

Una presidencia de Clinton será un desastre para el Caribe

Por Wayne MADSEN

Sobre la base de las políticas destructivas de Bill y Hillary Clinton hacia Haití y Honduras, tanto dentro como fuera de la oficina política, una presidencia Hillary Clinton sería un desastre para la Cuenca del Caribe. el uso de los Clinton de Haití asolado por la pobreza y el desastre del terremoto como una fuente de ingresos personales se erige como uno de los ejemplos más notorios de la historia reciente de los políticos norteamericanos, con la miseria de otros para llenar sus propios bolsillos. Después de ayudar al presidente de Haití, Jean-Bertrand Aristide a recuperar el poder tras un golpe de Estado de 1991, sancionado por la Agencia Central de Inteligencia, lo expulsó, los Clinton han hecho todo lo posible para asegurarse de que Aristide y su progresista partido político populista no sean devueltos al poder.

La razón por la que los Clinton han suprimido la voluntad del pueblo haitiano se basa principalmente en los amigos del capitalismo de Arkansas. La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), la cifra de mala fama por las actividades encubiertas de la CIA, y los miembros de la Asociación de Productores de Arroz de Arkansas (ARGA), que son compinches políticos de los Clinton, han causado estragos en vez de prósperar el crecimiento del negocio de arroz de Haití, que una ves fue un exportador neto de arroz altamente nutricional. Una combinación de políticas de la USAID y ofertas comerciales de un solo lado de la era Clinton destruyó la industria arrocera de Haití e hizo al país depender del arroz blanco caro, blanqueado por ingeniería genética y no nutricional de las empresas agricolas de Arkansas. Estas empresas agrícolas han contribuido generosamente a las arcas de las campañas políticas tanto de Bill y Hillary Clinton. En 2008, el alza del precio del arroz en todo el mundo y la fijación de precios por parte de los necociantes agricolas de EEUU vinculados a los Clinton dio lugar a disturbios por alimentos en Haití.

*****TEXTO COMPLETO*****


Fuente: Strategic Culture

martes, 24 de mayo de 2016

La hipocresía del mar de China meridional. Control imperialista de Washington sobre las pequeñas islas.

Por Wayne MADSEN

Mientras que el Pentágono y el Departamento de Estado de EEUU continúan emitiendo luz misivas y advertencias a China al respecto en las actividades de replanteo y reivindicaciones territoriales de islas en disputa en el Mar del Sur de China, Washington tiene su propia historia sórdida de retener el control de las islas reclamadas por otras naciones.

Navassa Island es un pequeño afloramiento de 5,2 kilómetros cuadrados en el mar Caribe entre Haití y Cuba. En 1857, el presidente estadounidense James Buchanan anexó unilateralmente la isla a los Estados Unidos. Antes de la guerra civil americana, la isla había sido previamente el dominio privado virtual del Navassa Phosphate Company de Baltimore, que envió a los trabajadores por contrato (pintoresca plaza de la Unión Americana para esclavos) afroamericano en Navassa en el que trabajaban para el guano, rico en minas de fosfatos. En 1889, los trabajadores se rebelaron contra sus condiciones de trabajo horribles y mataron a cinco de sus jefes blancos.

*****TEXTO COMPLETO*****


Fuente: Strategic Culture

domingo, 22 de noviembre de 2015

Los Clinton tratan a Haití como su propio Estado Vasallo

Por Wayne MADSEN

Los Clinton han invertido altamente en la emergente industria minera del oro de Haití. Las inversiones de los Clinton en Haití, que durante mucho tiempo habían sido protegidos por la MINUSTAH, pronto serían custodiados por una empresa israelí, HLSI, la vicepresidente de los cuales, Eva Peled, una ex oficial de la Fuerza de Defensa de Israel, también pasó a ser la jefe ejecutivo de Geomines y vicepresidente del Grupo Mitrelli.

En octubre de 2015, HLSI firmó un acuerdo con el gobierno de Haití para proporcionar seguridad fronteriza por tierra, el aire y mar a Haití. El equipo Geomines / Mitrelli son los principales inversores en operaciones mineras de oro de Haití. Para asegurarse de que obtuvo acceso completo a Haití, el Grupo Mitrelli prodigó generosas donaciones de la Fundación Clinton. Uno de los socios Geomines en las operaciones mineras de Haití, VCS Minería de Delaware, el hermano de Hillary Clinton, de Tony Rodham, a su consejo asesor en 2013. Rodham recibió opciones sobre acciones generosas de VCS que se interponen para hacer millones de dólares en una mina de oro. El presidente de VCS Minería, Angelo Viard, también ha contribuido generosamente a la Fundación Clinton, así como a los candidatos demócratas, entre ellos la hermana de nuevo miembro de su consejo asesor, Hillary Clinton. VCS sucedió que se han concedido dos permisos de extracción de oro por el gobierno de Martelly, la primera emitida por Haití en más de cinco décadas.

En Haití el nuevo «ejército» privada, la firma israelí HLSI, pregona su capacidad para encontrar minas terrestres. Sin embargo, la misma tecnología de imagen térmica se puede utilizar para encontrar minerales como el oro y los diamantes. Por lo tanto, HLSI está concentrando su «seguridad» en los esfuerzos en torno a las operaciones mineras de oro de Haití.

Haití es sensible a la presencia de los israelíes en el país. Algunos de los propietarios de esclavos más antiguos de Haití eran Judios, como la familia Gradisse de Cap-Haitien y Gonaives y Simon Isaac Henríquez Morón de Grand 'Anse, Haití. Israel también suministró en secreto armas a las dictaduras represivas del «Papa Doc» François Duvalier y su hijo, «Baby Doc» Jean-Cláusula de Duvalier. Uno de los empresarios más ricos de Haití, Gilbert Bigio, un Judio sirio que también es cónsul honorario de Israel en Haití, está más comprometido a ayudar a Israel que a su Haití natal. En la élite haitiana, personas como Bigio, que se benefició de dinero de la ayuda de Bill Clinton por el terremoto.

Complementan la protección de la seguridad HLSI de Clinton y las inversiones empresariales israelíes en Haití están los guardias armados liderados por el hijo de Martelly, Olivier Martelly. Estos matones armados, que recuerdan a la de era Duvalier, la temida «Tonton Macoutes», que se conoce como el «Galil cuadrilla» a causa de las armas de fuego Galil israelíes que llevan. En septiembre de 2015, Olivier fue detenido por las autoridades federales en Miami por cargos de contrabando de drogas. Sin embargo, el más joven Martelly se decía que había sido puesto en libertad en silencio después de un aluvión de llamadas telefónicas fueron hechas que, según fuentes de la oposición haitiana, pueden haber participado Bill y Hillary Clinton en la presión para liberar al hijo de su aliado haitiano.


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Fuente: strategic-culture.org

jueves, 6 de agosto de 2015

Haití: un infierno que nunca acaba

Por Vicky Peláez

Abandonad toda esperanza aquellos que entréis aquí

— Dante Alighieri, Divina Comedia, Vestíbulo del Infierno

Estamos acostumbrados hablar de la crisis económica que afecta durante los últimos siete años el bienestar de los norteamericanos y los europeos pero ni siquiera nos imaginamos que sucedería si la actual crisis duraría más de 200 años. Cualquiera dirá que esto es imposible.

Sin embargo, hay casos cuando la realidad supera la fantasía. Existe un país en las Antillas que casi es una nación invisible, se llama Haití y sus habitantes han estado luchando para sobrevivir desde 1804 debido a una grave crisis económica que resultó de la injerencia de la civilización occidental.

Y pensar que Haití, que fue la primera nación en el mundo en abolir la esclavitud, adelantando en tres años a Inglaterra y fue el primero en América Latina y en el Caribe en declarar su independencia en 1804, por esto fue finalmente "arrojado al basural por eterno castigo de su dignidad", según el escritor uruguayo Eduardo Galeano.

Esto produce la indignación y rechazo de cualquier ser humano pensante. Parece que el Occidente hasta ahora no puede asimilar el hecho de que una nación poblada por los descendientes africanos, mulatos y los llamados negros cimarrones hubieran podido resistir el dominio español y posteriormente, cuando los españoles cedieron la parte occidental de la isla La Esmeralda a los franceses en 1697, no se conformaron con el nuevo dueño de su destino. En aquel entonces Haití estaba poblado por 300.000 esclavos y 12.000 personas libres: blancos y mulatos principalmente.

La lucha por la emancipación tomó más de 100 años hasta que en 1803 decenas de miles de sublevados, bajo la dirección de Jean Jacques Dessalines, vencieron a las tropas de Napoleón Bonaparte en la batalla de Vertierres donde murieron más de 20.000 soldados franceses y unos 4.000 legionarios polacos. También los haitianos perdieron la mitad de su población. Las plantaciones de caña que azúcar estaban destruidas durante la guerra, y el país entero, que durante el régimen colonial francés suministraba la mitad del azúcar y café consumidos en Europa, se quedó en ruinas.

Para colmo, los europeos y los norteamericanos apoyaron el bloqueo que impuso Francia obligando a Haití a pagar una indemnización por el daño que le hizo al país galo por liberarse. Los 150 millones de francos oro que tuvo que pagar Haití y los intereses correspondientes durante un siglo arruinaron definitivamente la economía del país.

Por desgracia, allí no terminaron las calamidades del pobre Haití. Ningún país reconoció su independencia a excepción de Francia a cambio de dinero. Increíblemente, el hombre que luchaba por la libertad de los pueblos, Simón Bolívar tampoco la reconoció a pesar de que Haití le dio amparo, armas y soldados cuando llegó derrotado a la isla en 1816. Al comienzo del Siglo XX en 1909 The National City Bank of New York echó el ojo a Haití y se apoderó del país con el pretexto de sacar a los franceses definitivamente de la región, lo hizo dizque siguiendo las instrucciones del Departamento de Estado de acuerdo a la Doctrina Monroe que establecía que Caribe y Centroamérica formaban parte de la "esfera de influencia exclusiva de EEUU".

Así el dominio francés fue reemplazado por el imperialismo norteamericano que percibió a los haitianos como "niños crecidos" que necesitaban regimentación y tutela. The National City Bank pagaba los sueldos al presidente y a todo el gobierno y cuando quiso transferir las reservas nacionales de oro por el valor de 500.000 dólares amenazó al gobierno con el cese del pago de sus sueldos. Cada robo a nivel de Estado tiene su pretexto y Washington anunció que quiso proteger las reservas haitianas de la posibilidad del hurto local. Pero esto le pareció poco a los banqueros norteamericanos que pidieron el envío de los marines a Haití para prevenir futuros levantamientos.

El 28 de julio de 1915, unos 300 marines se apoderaron de la capital, Puerto Príncipe, y ocuparon posteriormente todo el país obligando al presidente firmar la liquidación del Banco de la nación que se convirtió en una sucursal del National City Bank. También los estadounidenses establecieron sus reglas "civilizadoras y democráticas" según las cuales se prohibía al presidente y sus súbditos negros entrar en clubes, hoteles y restaurantes reservados para los blancos. La misión "protectora y civilizadora" norteamericana duró 19 años hasta 1934 cuando la resistencia popular hizo retornar a los marines a su lugar de origen. Como saldo dejaron a 11.000 personas asesinadas y al jefe de la guerrilla Charlemagne Péralte clavado en cruz contra una puerta en el centro de Puerto Príncipe para el escarmiento de los habitantes.

Los marines se fueron y al año siguiente y el National City Bank vendió su sucursal el Banque Nationale de Haití a su gobierno, sin embargo ambas instituciones dejaron en su reemplazo a la Guardia Nacional y los futuros dictadores militares a su servicio incondicional que siguieron pillando el país durante muchos años. Los más sangrientos de ellos eran Francois "Papa Doc" Duvalier que gobernó el país de 1957 a 1971 y posteriormente su hijo Jean-Claude "Baby Doc" Duvalier (1971-1986). Ambos utilizaron sus propios "camisas negras" llamados Tonton Macoutes —sus escuadrones de la muerte para mantenerse en el poder con un saldo de más de 150 mil personas asesinadas o desaparecidas, por supuesto todo con la venia de la CIA y del departamento de Estado.

Cualquier disidente o descontento se tildaba de ser "comunista" la misma característica que dio el presidente Ronald Reagan al sacerdote católico salesiano portavoz en su país de la Teología de la Liberación, Jean-Bertrand Aristide por su participación en las manifestaciones populares contra el duvalierismo. Y no podía ser de otra forma debido a la convicción de Aristide que "el capitalismo es un pecado moral". En el período 1986-1991 cuando las dictaduras militares se turnaban frecuentemente, Aristide se convirtió en un fuerte portavoz de la resistencia. Fue elegido presidente en 1991 con las consignas "dignidad, transparencia, participación, simplicidad" pero en menos de ocho meses fue sacado del poder por un golpe militar. Posteriormente la historia se repitió en 1994-1995 y en su tercera presidencia 2001-2004 fue derrocado por una oposición llamada la Convergencia Democrática, creada con el apoyo de Washington que no le perdonaba a Aristide su acercamiento a Cuba y Venezuela y sus amplias programas sociales.

La violencia que se desató en el país indujo a las Naciones Unidas a enviar a Haití en 2004 la Misión de la Estabilización (MINUSTAH) que sigue permaneciendo allí hasta ahora, actuando como una fuerza de ocupación militar. Su rol en la reconstrucción del país había sido insignificante igual como el de todas las organizaciones no gubernamentales (ONGs) de las cuales está lleno Haití. El terremoto del 12 de diciembre de 2010 que azotó al país ocasionando unos 300 mil muertos, más de 300 mil heridos y un millón de desplazados confirmó la ineficiencia y la corrupción de la MINUSTAH y de las ONGs.

De acuerdo al luchador social haitiano y economista Camille Chalmers, "estamos aún bajo las botas de ocupación militar. Ya no son soldados norteamericanos, pero es la MINUSTAH, instrumentalizada por el imperialismo que llegó en 2004 y sigue el papel de la dominación y la instalación de las condiciones para favorecer el saqueo de nuestros recursos a favor de las empresas norteamericanas. Se trata de tropas que buscan la remilitarizar la cuenca del Caribe para defender sus intereses estratégicos, sobre todo frente a los pueblos rebeldes como Cuba y Venezuela".

Las tropas de MINUSTAH han participado activamente en la represión de los movimientos sociales en estos 11 años, en la corrupción de los menores, prostitución por hambre, las violaciones, narcotráfico y resulta también en la propagación del cólera por los soldados de Nepal. Hay 800.000 casos del contagio y 8.500 muertos. Para combatir este brote se necesitan unos dos mil millones de dólares pero el presidente de las Naciones Unidas Ban Ki-Moon que se comprometió a ayudar con dinero y recursos, finalmente entregó sólo un dos por ciento de esta cantidad (22 millones de dólares).

A la vez, de acuerdo al Center for Policy and Economic Research (CEPR), la mayoría de la ayuda financiera que llega a Haití se queda con contratistas y solamente 1,3 por ciento es transferido a las compañías haitianas. Entre 2010 y 2012 Haití recibió 6,43 mil millones de dólares en donaciones y de esta cantidad solo nueve por ciento (57 millones) se quedaron en el país. Precisamente con este dinero para reconstrucción una de las primeras obras construidas fue el hotel de cinco estrellas Royal Oasis y un Complejo Deportivo Olímpico, pero solamente 9.000 casas fueron edificadas.

Entonces ya podemos imaginar qué es lo que está pasando en el Haití de hoy bajo la presidencia de un incondicional servidor de Washington, Michel Martelly quien recibe ayuda y apoyo permanente de USAid y otras organizaciones similares. Mientras tanto su pueblo vive en la miseria, los 85.000 damnificados siguen alojados en 125 campamentos provisionales. Más de seis millones del total de 10,4 millones de habitantes viven en la pobreza ganando menos de 2,44 dólares al día y otros 2,5 millones viven en la pobreza extrema con menos de 1,24 dólares al día. Su promedio de vida es de unos 50 años. Haití es el país con el mayor número de analfabetos en América: 54,3 por ciento de habitantes (5,6 millones).

Y todo esto está sucediendo en pleno siglo XXI a vista y paciencia de las Naciones Unidas, Organización Mundial de Salud, la UNESCO, el UNASUR, la CELAC, la ALBA. ¿Dónde está la integración y la solidaridad latinoamericana y la del Caribe? ¿Desde cuándo y porqué los soldados ecuatorianos, bolivianos y venezolanos de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América están defendiendo los intereses imperiales en Haití y son parte, según la opinión pública haitiana, de los invasores?

Todas estas preguntas necesitan una respuesta urgente porque se trata de un pueblo orgulloso, rebelde y talentoso condenado por los ricos y poderosos de este mundo a más de 200 años de miseria sin fin y un olvido incomprensible. Parafraseando al clérigo sudafricano Desmond Tutu, los haitianos necesitan una seria ayuda y una sincera solidaridad y no "migajas de compasión que caen de la mesa de alguien que se considera su amo". Lo que quieren los haitianos es el "menú completo de los derechos".

Fuente: Sputnik