Por Joseph Thomas para NEO. 9/11/2017.
Naciones como Rusia y China ganan miles de millones de dólares al año en la industria armamentística. Armar a otras naciones con lo último en tecnología de defensa no sólo es un medio para apoyar a sus respectivas economías, sino que también encaja en una estrategia diplomática y de defensa nacional propia.
A medida que la tecnología de la información va configurando cada vez más el futuro de la economía, la sociedad, la política e incluso la guerra, la exportación de "armas de información" parece ser una oportunidad emergente no sólo para la economía de un país, sino también para mejorar el equilibrio global de poder que puede ayudar a protegerse contra las superpotencias globales rebeldes.
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Fuente: NEO.