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La orden del presidente de Rusia Vladimir Putin al ministerio de Defensa de terminar, ya en 2014, la formación de unidades militares y del despliegue de una infraestructura en el Ártico desató una reacción nerviosa en Occidente, y la histeria mayúscula en medios de difusión de algunos países septentrionales de Europa.
Unos
acusan a Rusia de militarizar la región, y que los rusos
intensificarían allí su potencial militar. Pero, ¿qué hay detrás de los
planes de retorno de la presencia militar rusa al “polo del frío”? A
este tema estuvo dedicada una rueda de prensa en Moscú, la que reunió a
especialistas militares de renombre. La inauguró Nikolai Fedoriak,
vicepresidente del Comité del Senado de Defensa y Seguridad:
–Si
no vamos a defender hoy nuestros intereses en el Ártico, llegaremos
tarde. En tiempos de la URSS se encontraba allí un contingente
ponderable para la defensa ante un ataque aéreo. Hoy estamos simplemente
regresando. Y ello porque todas las rutas de los bombarderos
estratégicos de EEUU están tendidas a través del Polo Norte. Y es
correcto que se haga hincapié en la creación de bases aéreas y en
estaciones de radares. ¿Nos acusan de militarización? Pero, ¿quiénes en
los últimos tres años han realizado ejercicios militares y patrullajes
en el Ártico y en el Norte? ¡Noruega, EEUU, Canadá, Dinamarca, Finlandia
y Suecia! Y en las últimas maniobras de 2013, EEUU y la OTAN
recurrieron incluso a los aeródromos del Báltico construidos en tiempos
de la URSS. Ellos están restableciendo aeródromos militares, puertos
navales y nos acusan de incrementar la fuerza militar. Pero, nosotros no
disponemos de un solo buque de guerra para desplegar acciones en
condiciones glaciales, mientras que Canadá los tiene y Dinamarca está
construyendo ya el segundo buque de ese tipo.
Expertos
moscovitas consideran que la posibilidad de un conflicto armado en el
Ártico es mínima. Pero, la agrupación ártica es necesaria para el
mantenimiento del equilibrio estratégico con EEUU. Y también para otros
fines, estrictamente utilitarios. Los explicaba Serguei Griniaiev,
director del Centro de evaluaciones estratégicas y de previsiones:
–En
Occidente levantó ampollas la disposición interna del presidente de
Rusia. Pero, ¿por qué esos mismos medios de difusión guardaron silencio
cuando el Pentágono, en noviembre de 2013 expuso, en un documento
oficial, la doctrina de su presencia militar en el Ártico? Pero, esto
dicho entre paréntesis, Pues, a fin de cuentas, es sabido que los países
miembros del Consejo del Ártico resuelven los problemas de la región
mediante las conversaciones. Y los problemas en las condiciones
naturales y climáticas implacables son generales. Allí no operan los
métodos tradicionales de la navegación, y la comunicación puede perderse
por semanas con la aurora boreal y las tormentas en la ionósfera. Están
los problemas de carácter económico, vinculados a la exploración de
hidrocarburos y a la defensa del medio ambiente y a las normas del
empleo de la ruta naval del Norte. Están también las tareas de
recreación del servicio de guardacostas, de los centros de avería y de
rescate. ¿Y quién otro, si no los militares, podrán cumplir con éxito
estas tareas?
¿Por
qué Rusia, justamente ahora, acometió el reforzamiento de su
infraestructura militar en el Ártico? Esta es la versión de Alexei
Fenenko, especialista del Instituto de problemas de la seguridad de la
Academia nacional de Ciencias:
–Rusia
debe en 2014 presentar en la ONU la documentación perfeccionada sobre
la plataforma continental. Nosotros aspiramos, en esencia, a todo el
sector ártico exsoviético. EEUU y Canadá se oponen. ¿Qué hacer en caso
de rechazo? Una de las posibilidades es que Rusia proclame, por si sola,
la soberanía en ese territorio. Es cierto que, como resultado pueden
surgir grietas con los Estados árticos que, no vamos a olvidar, son
miembros de la OTAN. Existen también otros momentos polémicos en la
región: sobre la plataforma continental del mar de Bering, el estatus de
la ruta naval del Norte, el mar de Siberia oriental. Está el problema
histórico con el archipiélago de Delong. Está claro que, todo esto no es
motivo para un conflicto de envergadura, pero en todo caso es necesario
contar con medios para una exhibición de fuerza. Más aún que ha surgido
el proyecto de creación de fuerzas escandinavas de reacción rápida, el
que se está ya plasmando.
¿Qué
contingente militar necesita Rusia en el Ártico? Alexander Sharavin,
director del Instituto de análisis político y militar opina al respecto:
–Naturalmente
que no se necesita un gigantesco. Las tareas planteadas serán resueltas
por la aviación, la flota y por unidades especiales. Aunque confío en
que no se llegue a eso. Pues, para ello es que se crea la
infraestructura militar: para que en nadie surja la tentación y el deseo
algunos de influir sobre Rusia con medios armados.
Fuente: La Voz de Rusia.