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jueves, 7 de abril de 2016

EEUU-Cuba, ajedrez sin olvidar el boxeo

Por Natasha Vázquez

Cuando aún no se apagan los ecos del paso del presidente norteamericano Barack Obama por Cuba, Sputnik conversa con Santiago Pérez Benítez, analista del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI) en La Habana, sobre la estrategia de Estados Unidos hacia la isla, América Latina y el mundo.

¿Qué lugar ocupa Cuba en la agenda norteamericana?

Está claro que para el Presidente Obama, Cuba ha resultado un asunto de primera atención desde el 17 de diciembre del 2014. Este ha sido uno de los pocos temas positivos del “legado  de Obama” y donde ha conseguido el apoyo de la opinión pública norteamericana, cubana y de prácticamente todos los gobiernos de América Latina y del mundo.

¿Cómo calificaría la nueva proyección del presidente Obama hacia la isla?

Obama ha sido el único presidente que ha visitado Cuba y que  se ha sentido con el derecho de criticar públicamente, exhortar y presionar al liderazgo cubano y a los sectores sociales  a que realicen “cambios” en la sociedad. Ello parte de la noción de que a EEUU, por ser excepcionales, les asiste este derecho, aplicado además a la isla, que consideran parte de su esfera de influencia. Está claro que también hay que tener en cuenta al establishment norteamericano (recordar que EEUU no es sólo Obama, y que éste abandona la presidencia en nueve meses). Dicho establishment le demanda presionar a Cuba y lograr “avances concretos”,  ante la percepción de que nuestro país no ha hecho las concesiones esperadas.
La nueva proyección de Obama busca extender la influencia norteamericana a toda la sociedad cubana, sobre todo a los sectores religiosos, cuentapropistas, jóvenes, la llamada sociedad civil y funcionarios estatales y partidistas. El nuevo matiz, además, estriba en el llamado “leading from behind” que ha aplicado la Doctrina Obama, y que en este caso se traduce en que se haga el “cambio” con las manos de “otros”.

Todo el despliegue oratorio, simbólico de Obama y su actuación en Cuba han estado destinados, entre otros objetivos, a desmontar la imagen histórica negativa que ha tenido EEUU en el pueblo cubano, y que tiene profundas raíces y motivos.

¿Considera usted la visita un paso más para hacer irreversible el proceso de normalización y de eliminación del bloqueo?

Con esta visita la poca legitimidad política que le quedaba al andamiaje del bloqueo fue erosionada aún más por el propio Obama, lo que resultó sin dudas positivo. Se ha reflejado claramente durante las acciones pre y durante la visita  la táctica de no hacer los cambios posibles en el área del bloqueo de manera integral, rápida, sino paulatina, medida a medida, con la tónica de ir calibrando sus consecuencias.

Con la adopción de las medidas positivas de estos últimos días en el ámbito económico, incluyendo el uso del dólar, la  mayor facilidad para los viajes, la autorización a negocios conjuntos en el área hotelera, el  acuerdo para la realización de vuelos y viajes marítimos, entre otros, la Administración busca desatar dinámicas en los vínculos bilaterales y de cooperación que resulten difíciles de revertir en el futuro por próximas administraciones, menos comprometidas en la relación con Cuba, independientemente de su signo. El apoyo que ha tenido de sectores empresariales y en general de la sociedad norteamericana ha sido importante, y la aparición de intereses concretos, junto  a la solución de problemas comunes con Cuba, ha sido también otro de los objetivos estratégicos de la política de EEUU que deben ser tenidos en cuenta a la hora de hacer un balance más profundo de las relaciones bilaterales.

¿Qué otros intereses en la esfera regional persigue el acercamiento de Estados Unidos a Cuba?

Si logran llevar a las mentes latinoamericanas que EEUU ya no persigue una visión imperialista con Cuba, lo que complementarían con el viaje simbólico a Argentina, y el pedido de perdón por el apoyo a la junta militar argentina en los setenta, Washington se ubicaría en una mejor posición política y de imagen ante el continente. Esto les ayudaría a demostrar que la actual ofensiva de la derecha no tiene que ver con EEUU y que es resultado de los problemas propios de la izquierda venezolana, brasileña y de los demás países progresistas. EEUU busca reacomodar su lacerada hegemonía ideológica, social y política en el continente, que ven como propio, ante el avance de otros actores internacionales y la crisis regional.
¿Cree que el acercamiento de EEUU a Cuba guarde adicionalmente alguna relación con los intentos de contrarrestar la imagen y presencia de Rusia y otras potencias en América Latina?

Sí, también creo que existe preocupación en EEUU por el incremento de la presencia de los llamados actores extracontinentales en nuestra región, incluyendo a China y Rusia, aunque traten de negarlo. Es la base de lo que siempre ha sido la Doctrina Monroe. Al reforzar su presencia en la isla y la región Washington está señalizando a las potencias emergentes  su derecho de "presencia" en el área. Cuando Obama ha hablado de que " otros" se habían beneficiado de su ausencia en la isla ha tenido en cuenta también a Rusia, sobre todo después de la visita del Presidente Putin a la Habana en el 2014, la cancelación de la deuda soviética, y el incremento de las inversiones rusas en el país.

A nivel global y regional, estamos  en presencia de una mayor agresividad de la política norteamericana. En el área está clara la política contra Venezuela y Brasil.  En el caso de Rusia se ha tomado como pretexto el tema de   Ucrania, y hacia China el asunto del  Mar del Sur de China. Claro que con Pekin se han cuidado más por la mayor interdependencia económica que comparten.

¿Cómo calificaría usted los resultados de la estancia de Obama en la isla?

La calificaría de exitosa tanto para Cuba como para EEUU, pues cada cual obtuvo ventajas políticas, económicas, diplomáticas y mediáticas. Coincido con el politólogo Rafael Hernández que señala que antes Cuba y EEUU se encontraban enfrentados en un ring de boxeo, mientras que ahora el enfrentamiento pasa a darse ante un complejo tablero de ajedrez. Creo que el ajedrez es, sin dudas, deseable, aunque hace pensar más a Cuba, con mayor previsión, y de manera más novedosa y flexible. Al mismo tiempo, sugeriría no olvidar los entrenamientos que demanda el boxeo. EEUU es, simplemente, impredecible.


Fuente: Sputnik