Según el Washington Post, el comandante militar de la OTAN, el general
Philip Breedlove, ha reconocido públicamente, durante una conferencia
celebrada en la Fundación Marshall, que, en Siria, Rusia ha creado una
zona de exclusión que resulta impenetrable para todos los medios de la
OTAN.
Esta zona de exclusión dispone de medios de última
generación, incluyendo misiles antiaéreos S-300 PM2, desplegados en
barcos en el Mediterráneo, y otros terrestres como los Pantsir-S1. La
zona comprende el 30% de Siria y está situada alrededor de la provincia
de Latakia, donde se halla la base aérea rusa de Hamaimim y el puerto
naval de Tartus, utilizado por los barcos de guerra rusos.
Dado
que EEUU se oponía con todas sus fuerzas al despliegue de una presencia
militar rusa en Siria, el Estado Mayor del Ejército ruso decidió
desplegar en Siria aviones militares rusos Sujoi en secreto y desplegar
el potente sistema automatizado C-41 (mando, control, comunicaciones,
informática, información e interoperabilidad), que le ha permitido
imponer su supremacía en la guerra radio-electrónica (Electronic Warfare
– EW) contra los sistemas de reconocimiento terrestres, aéreos y por
satélite estadounidenses, imponiendo así una zona de exclusión para la
OTAN en Siria (A2/AD Bubble).
El elemento clave en el dispositivo
puesto en práctica por los rusos está constituido por los sistemas
Krasuja-4, que realizan una continua interferencia de los radares de
vigilancia, los de los satélites militares norteamericanos de la familia
de Lacrosse/Onyx, los que están basados en los países vecinos de Siria,
los de los aviones AWACS y E-8C y los de los drones RQ-4 Global Hawk,
MQ-1 Predator y MQ-9 Reaper.
Rusia ha llevado a Siria otros tipos
de material moderno que generan contramedidas, incluyendo en el espacio
visible, infrarrojo o láser, contra los medios opto-electrónicos de
vigilancia aérea y por satélite (IMINT) de los norteamericanos.
Esta
zona es opaca a todos los medios de observación terrestres, navales,
aéreos y espaciales de la OTAN. No estando en condiciones de determinar
las características de los nuevos sistemas electrónicos y de control de
fuego desplegados por los rusos, la OTAN no puede neutralizarlos por
medio de las interferencias.
En consecuencia, todo tránsito o
trasporte que utilice este espacio de exclusión aérea deberá contar con
el acuerdo de Rusia. Dados los innegables progresos realizados por Rusia
en estos años en el dominio de los radares, los planificadores
estadounidenses sospechan que sus aviones F-22 de la 5ª generación ya no
son "invisibles" para los rusos.
Según el general Breedlove, no
es sólo en Siria donde los rusos ha creado zonas de exclusión para la
OTAN. Estas zonas ya existen en el enclave ruso de Kaliningrado, en el
Mar Báltico, y en la costa rusa del Mar Negro, que incluye Crimea.
Fuente: Al Manar / German Marshall Fund