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lunes, 5 de junio de 2017

La 'batalla diplomática': lo que Rusia se juega en Siria

El 4 de junio vence el plazo para establecer las llamadas 'zonas de seguridad' en Siria. Aunque los países garantes del acuerdo no presenten un plan concreto, en este caso es más importante el proceso que el propio final, declaró a Sputnik el politólogo ruso Gevorg Mirzayán.

El 5 de mayo de 2017, los representantes de Rusia, Turquía, Irán, Siria y de las fuerzas opositoras armadas dispuestas a negociar la paz, acordaron establecer 'zonas de seguridad' en algunos de los territorios controlados por la oposición siria. Además, aceptaron decretar un alto al fuego que tendría que ser garantizado por fuerzas pacificadoras extranjeras hasta que se lograse un acuerdo político.

Desde que se anunció la medida, el acuerdo causó más preguntas que respuestas, principalmente, de qué país serán las fuerzas que controlarán a los diferentes grupos armados que se extienden por toda Siria. A día de hoy, los rebeldes mantienen bajo su control vastos terrenos montañosos del noroeste sirio, así como numerosos pero pequeños enclaves a lo largo del centro y sur del país.

El politólogo y profesor asociado de la Universidad Financiera Gubernamental de Rusia, Gevorg Mirzayán, compartió con Sputnik su visión sobre cuáles pueden ser los principales problemas a los que se enfrentará este plan.

La provincia de Idlib y sus alrededores —el mayor de los territorios ocupados por las fuerzas opositoras— probablemente pase a estar bajo la responsabilidad de Turquía. Después de todo, el país otomano ya se ha adentrado en esa provincia y estableciendo lazos económicos y humanitarios con los insurgentes que controlan el territorio.

En lo que respecta al control militar, este será un punto especialmente problemático, opina Mirzayán. En primer lugar, porque Turquía no cuenta actualmente con el respaldo ni de la Unión Europea ni de EEUU, por la gestión de la crisis migratoria, en el primer caso, y por el conflicto que Ankara mantiene con los kurdos, en el segundo.

Además, las monarquías del golfo —principales patrocinadoras de las fuerzas opositoras en Siria— no están nada interesadas en que los turcos tomen bajo su control territorios árabes.

De esta manera, concluye Mirzayán, Turquía simplemente no está en condiciones de repetir una nueva hazaña como la Operación Atila, la intervención protagonizada por el Ejército turco en Chipre en 1974 y que acabó con la partición de la isla.

¿Y quién se responsabilizará por las fuerzas rebeldes establecidas en el sur a lo largo de la frontera con Israel? Los turcos difícilmente se arriesgarán a llegar tan lejos de sus propias fronteras, sobre todo teniendo en cuenta que en medio estarán las fuerzas sirias.

Los iraníes tampoco parecen ser una opción factible dado que el propio Israel se opone fuertemente a cualquier presencia militar iraní o proiraní en cualquiera de las regiones del sur de Siria, algo que ha dejado claro al bombardear las posiciones de Hizbulá en repetidas ocasiones.

Por lo tanto, parece que solo queda Rusia. ¿Pero querrá Moscú involucrarse de tal manera en el conflicto? Durante los casi dos años de operaciones en Siria, Moscú ha evitado implicarse demasiado en la guerra siria, limitándose a operaciones humanitarias, campañas sanitarias, asesoramiento militar y a combatir a grupos abiertamente extremistas.

Sin embargo, el Centro ruso para la Reconciliación en Siria ya ha demostrado ser un instrumento eficaz en otras regiones del país árabe para mediar con todas las partes implicadas en la guerra. Esta experiencia le da a Rusia una gran ventaja sobre las demás opciones. Tal vez Damasco y Teherán no estén del todo contentos con la estrategia rusa de buscar compromisos por parte de todos los implicados, pero eso es precisamente lo que necesita Moscú, subraya Mirzayán.

En Siria el Kremlin quiere demostrar que es una potencia capaz de favorecer no solo las victorias en el campo de batalla, sino también los acuerdos diplomáticos en la mesa de negociaciones, garantizando además el respeto a los intereses de todas las partes involucradas, concluye el académico.  

Fuente: Sputnik