EE.UU. y el FMI han emprendido una guerra geoeconómica contra los países
emergentes y, de forma particular, contra los BRICS. Occidente trata de
culpar al mundo emergente de la desaceleración de la economía global,
aunque los países desarrollados crecerán menos que los emergentes, opina
el director del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica
(CELAG), Alfredo Serrano Mancilla.
En su estrategia por lograr la hegemonía, EE.UU. y sus satélites se
esfuerzan en responsabilizar a los BRICS por la recesión económica que
sufre en estos momentos el mundo. De esta forma, "abusando de su
posición dominante", el FMI proyecta un panorama preocupante para China,
Rusia, Brasil, India y Sudáfrica, asevera Serrano Mancilla. El fin de
la estrategia occidental es desviar la atención mundial de los
verdaderos problemas estructurales del sistema capitalista mundial,
opina Serrano Mancilla en su artículo.
Para lograr sus objetivos en esta guerra contra los BRICS
y todos aquellos países que no obedecen a Occidente vale cualquier tipo
de medio, incluido tergiversar los índices de crecimiento económico,
con objeto de mostrar un supuesto estancamiento del desarrollo de las
economías emergentes en comparación con las potencias tradicionales.
A pesar del ruido y los titulares acusatorios en los medios occidentales, los datos del propio FMI
muestran la situación real. Por ejemplo, se prevé que el PIB de los
BRICS crezca al 4 por ciento mientras que el de los países desarrollados
lo hará al 2 por ciento. "Es más, si comparamos China con Alemania o
Japón, el resultado es aún más esclarecedor: el Fondo estima que el PIB
chino crecerá un 6,8 por ciento en 2015, mientras Alemania lo hará un
1,5 por ciento y Japón un 0,6 por ciento", indica el analista.
En
esta guerra contra los BRICS se han mezclado causas económicas y
geopolíticas. Serrano Mancilla opina que la principal razón por la que
EE.UU. ha emprendido este combate es su intento de frenar la transición geoeconómica hacia un mundo multipolar que se está produciendo en estos momentos.
"Ni
al FMI ni a EE.UU. les gusta en absoluto que los BRICS sigan
consolidando un espacio geoeconómico tan amplio, tan sólido, y tan
ramificado por el mundo. La reciente creación del Banco Asiático de
Inversión en Infraestructura (BAII),
al cual ya se han adherido unos 57 países (entre ellos los BRICS además
Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Australia, España, Corea del
Sur, Israel), también molesta", afirma el director del CELAG.
El
FMI no soporta el hecho de no estar solo en este mundo, por lo que con
EE.UU. a la cabeza, "intenta a la desesperada una restauración
conservadora a nivel mundial, para que todo vuelva a la hegemonía de
antes", concluye Serrano Mancilla.
Fuente: R.T.