Por Valentin Katasonov
La crisis de la deuda griega está en la actualidad en la pantalla del radar. Es una lástima que el 99% de las publicaciones se dedican sólo a las implicaciones para Grecia y la zona euro. Este problema debe ser considerado en un contexto más amplio. Las consecuencias deben ser analizados a escala global.
En primer lugar, no importa qué tipo de acuerdo alcanzan Atenas y Bruselas, nadie puede decir lo que está reservado para Grecia y la Unión Europea. Si toda Europa se ve afectada, dará lugar a un efecto dominó que puede abarcar el mundo entero.
En segundo lugar, evidentemente, no hay soluciones fundamentales en la agenda de las conversaciones llevadas a cabo por funcionarios del Estado. El Fondo Monetario Internacional es parte en las negociaciones. Tiene una reputación de un organismo internacional que no ofrece soluciones reales a los problemas. Uno tiene una razón para sospechar que ni las organizaciones internacionales, ni Grecia buscan realmente una manera de salir de la situación.
Hay países que tienen mucho mayor relación deuda-PIB. Por ejemplo, se excede 200% en Japón. Cuando la crisis financiera mundial estaba en su apogeo en 2008-2009 nuevas ideas fueron expresadas en las cumbres del G-20 y otros foros. En los cinco últimos años se han ido al olvido. No debería ser así.
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Fuente: Strategic Culture.org