Revista MILED. 15.03.15
Por el escándalo de los correos electrónicos de Hillary Clinton,en su
paso en el Departamento de Estado—a lo que ha dado mucho vuelo toda la
maquinaria publicitaria del Partido Republicano—,se antoja que la
próxima elección presidencial en EU consistirá en quien sale menos
enlodado de los candidatos.
La otra maquinaria de linchamiento del Partido Demócrata se fue a la
yugular de Columba,la guadalupana esposa de Jeb Bush,debido a su
adicción por las joyas caras y la evasión de impuestos(http://goo.gl/i9jy2N).
El Partido Demócrata no tiene muchos candidatos,con excepción marginal de Elizabeth Warren y uno que otro “outsider” que puede surgir en caso de un desplome de Hillary,hoy puntera incontestable.
No se puede soslayar que,en medio del explosivo escándalo,puede surgir la candidatura del vicepresidente Joe Biden.
The New York Times,vinculado al Partido Demócrata y a los
Clinton,mitiga el escándalo,mientras The Washington Post le ha dado
exagerado vuelo,lo cual puede comprometer las aspiraciones
presidenciales de la esposa de Bill Clinton.
Que The Washington Post,el periódico más consultado por la clase
política de la capital—antes que The Wall Street Journal y New York
Times—,le consagre su página principal,significa que el escandalo está
alcanzando alturas insospechadas.
Fuera de tecnicismos legales,el escandalo se centra en que la
entonces Secretaria del Departamento de Estado,Hillary,usó su servidor
privado colocado en su casa para los correos vinculados a su función,en
lugar del servidor del gobierno,lo cual pisoteó las reglas internas del
funcionamiento del gabinete Obama.
El presidente Obama se ha deslindado del caso y comentó que se enteró del escándalo en los resúmenes de prensa.
Más allá de la superficialidad aparente de unos inocuos
correos,subyace la conjunción de 2 otros escándalos explosivos —que
pudieran detonar en las epístolas cibernéticas:1-los comprometedores
donativos multimillonarios de algunos países para la Fundación Clintonque maneja su esposo; 2-el rastreo del asesinato del embajador de EU en Bengasi(Libia) con otros 3 funcionarios.
El Partido Republicano huele sangre y desea conjugar en uno solo los 3
escándalos aludidos,lo cual tiene ahora contra la pared a Hillary quien
ha permanecido silenciosa,con la salvedad de un twitt en el
que manifestó que solicitaba se hicieran públicos los 55,000 correos
privados que se saltaron el servidor gubernamental que son obligados a
usar los funcionarios (http://goo.gl/p1t8Gq).
Chris Cillizza,del Washington Post(http://goo.gl/BI3Bo4), considera que “la estrategia de silencio” de Hillary está afectando su imagen porque ha desencadenado mil y un sospechas.
Los Clinton —al marido y esposa a quienes no les ha ido nada bien en
sus tratos con los multimedia—exhiben una “profunda desconfianza” a la
prensa,por lo que no piensan “alimentar al monstruo”.
¿El silencio de Hillary,que tampoco su esposo Bill ha querido abordar
cuando ha sido interrogado al respecto, podrá apagar el explosivo
escandalo antes de que se convierta en lava candente?
La estrategia del silencio no parece estar funcionando ni siquiera en
su propio partido cuando la muy influyente senadora por
California,Dianne Feinstein,en el programa muy visto de “Meet the Press” la incitó a explicarse ante la opinión publica ya que “el silencio la dañaría más”.
El portal Politico considera que Hillary no tendrá más
remedio que salir de su escondite para confrontar las acuciantes
preguntas que la pueden redimir o hundir más (http://goo.gl/ok6x81).
Existe un apotegma para los escándalos de los políticos: si un
escándalo no es sofocado en una o dos semanas significa que estamos ante
una erupción volcánica.
Desde la becaria Mónica Lewinsky,el fantasma del escándalo persigue a los Clinton.
Fuente: Alfredo Jalife
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