Kurdos iraquíes, aliados de Israel
Por otro
lado, Masud Barzani, presidente del Kurdistán iraquí, hizo en CNN las
declaraciones más fuertes a la fecha con respecto a la independencia:
"Es hora de que el pueblo del Kurdistán determine su futuro, y la
decisión del pueblo es lo que vamos a defender."
Por otro
lado, el ministro de exteriores sionista, Avigdor Liberman dio por
sentada la creación de un Kurdistán independiente, y Simón Peres le
pidió a Estados Unidos reconocer lo antes posible la existencia de dicho
estado puesto que "reunificar Irak sería imposible".
Artículo relacionado publicado en el 2006:
Las relaciones kurdo-israelies en el contexto geopolítico del Cercano Oriente.
Las relaciones kurdo-israelíes, de profundas raíces históricas, a partir de la creación del Estado de Israel en 1948, por una serie de razones adquieren hoy especial significación en el trasfondo político de todo el Cercano y Medio Oriente.A lo largo de los siglos, en el norte del actual Irak habitaron pueblos pertenecientes a distintos grupos étnicos y lingüísticos que profesaban diferentes religiones y credos. En ese territorio vivieron juntos turcos, turcomanos, armenios, asirios, iezides y judíos. Numerosos aspectos de las culturas kurda y judía se han entrelazado de tal manera que las leyendas judías más conocidas sobre el origen de los kurdos los consideran judíos. Así, algunos sostienen que los kurdos provienen de una de las ramas que se separaron de los judíos, otros vinculan su origen al rey Salomón, etc.Las relaciones kurdo-israelies en el contexto geopolítico del Cercano Oriente.
Los judíos de Irak, en especial los que habitaban en el centro del país, ya en tiempos de la dominación otomana ocupaban posiciones de importancia en la vida económica, cultural y aun política. Los primeros cambios en el trato hacia los judíos se advirtieron en la década de 1930 cuando comenzaron a adquirir fuerza las tendencias pro nazis como consecuencia de las actividades de los agentes alemanes en el país. En 1948-1949, apenas comenzada la llamada “guerra de la independencia de Israel”, los judíos fueron sometidos a persecuciones por el gobierno árabe. La comunidad judía de Irak cayó en una grave situación económica y comenzó a abandonar rápidamente el país. El resultado fue que gran parte de los judíos kurdos e iraquíes se instaló en el recién creado Estado de Israel, aunque continuaron viviendo allí en comunidades separadas; celebraban las festividades kurdas, conservaban la cultura y la lengua kurdas y comenzaron a publicar periódicos. De hecho, toda la comunidad judía de Irak (de 120 a 130.000 personas, según distintas apreciaciones), una de las más antiguas -si no la más antigua- de la diáspora judía, abandonó sus lugares de residencia como consecuencia de la conjunción de una serie de factores, entre ellos las ideas del sionismo que había adquirido nueva vigencia después de la creación de Israel, y la sensación de inseguridad y peligro en que se hallaba la comunidad después de la primera guerra árabe-israelí.
Sin embargo, al llegar a Israel los judíos kurdos e iraquíes se enfrentaron a numerosos problemas. Además de las dificultades naturales provocadas por la ausencia de las condiciones de vida usuales y de trabajo para decenas de miles de personas y la necesidad de aclimatación, se sumaba la cuestión de las relaciones con los distintos grupos de la población judía local. Históricamente, la gran mayoría del pueblo judío diseminado por el mundo estaba constituida por los “judíos europeos” o askenazis. Aun después del Holocausto los askenazis y sus descendientes en muchos rincones del planeta continuaban sobrepasando a las restantes ramas judías. En el recién creado Estado de Israel eran la mayoría de la población y concentraban en sus manos todos los hilos del gobierno, la cultura y la sociedad. Siempre existieron problemas y disputas entre los askenazis y el resto de los judíos, en particular los “judíos orientales”, como consecuencia de distintas concepciones del mundo y las diferencias de lengua y costumbres, como así también en su necesidad de igualarse y definir su clase social. Los judíos kurdos e iraquíes no podían avenirse a recibir un trato discriminatorio en el nuevo estado donde -de hecho- todos eran gobernados por los askenazis. Estos los presionaban por sus costumbres y formas de vida patriarcales, según los demás judíos, como así también por su actitud más tolerante con respecto a los musulmanes (lo cual era un factor muy importante), que llegaba a los casamientos mixtos.
Al mismo tiempo, los judíos kurdos siempre han desempeñado un papel relevante en la política de Israel con respecto a los kurdos, como si poseyeran los conocimientos históricos y fueran las fuentes básicas de información acerca del territorio étnico de los kurdos en la región. El factor etno-político kurdo quizá no tenga en todo el mundo la comprensión y la atención de que goza en Israel. Además de todo, en muchos aspectos a ello contribuye la significativa presencia de la comunidad judía kurda en el país.
A mediados de los años 1960 se inició una nueva página en las relaciones entre kurdos y judíos, cuando en el norte de Irak, en las zonas pobladas por kurdos, éstos iniciaron una serie de ataques armados contra el gobierno iraquí en una abierta guerra de guerrillas que no se limitó a las autoridades de Bagdad sino que se extendió a los países fronterizos de Turquía, Irán y Siria.
Los primeros éxitos de los ataques de los kurdos iraquíes contra el gobierno de Irak atrajeron la atención activa de los servicios secretos israelíes, quienes vieron en ellos útiles aliados en su lucha contra los regímenes árabes de Siria y especialmente de Irak (el más constante de los enemigos de Israel en la región). Por ese motivo, cuando a fines de los años 1950 los países árabes del Cercano Oriente iniciaron operaciones contra las minorías kurdas, comenzaron a aparecer evidencias de la política del estado judío, conocidas posteriormente como “estrategia de las fronteras”.
La “estrategia de las fronteras” y el papel de los kurdos en la política de Israel en el Cercano y Medio Oriente
Tradicionalmente, en su política de defensa de su seguridad el estado judío ha adoptado un elemento de suma importancia como la “estrategia de las fronteras”, que prevé la cooperación con los estados no árabes de la región. Sin embargo, cabe señalar que los principios básicos de la “estrategia de las fronteras” fueron diseñados por los ideólogos del sionismo aun antes de la creación del Estado de Israel, mientras que los contactos políticos de las organizaciones judías con los kurdos se iniciaron en los años 30 del siglo XX.
Después de la creación del Estado de Israel David Ben Gurion intentó ampliar esa estrategia. Concentró su atención en la formación de una alianza defensiva en torno a los países árabes, desarrollando la cooperación estratégica con Turquía, Irán y Etiopía. Si bien esa política estaba dirigida también al debilitamiento de Siria, Sudán, Líbano y Egipto, el objetivo principal era Irak. Precisamente, con la intención de debilitar o anular la amenaza proveniente de Irak, Israel estableció estrechos vínculos secretos con los líderes del movimiento kurdo. Ya a fines de los años 1950 y principios de la década posterior Israel proveyó de armas y abastecimientos y adiestró a los kurdos que luchaban contra el gobierno iraquí. Si bien aun no se han revelado todos los pliegues de esas operaciones, en ese período miles de agentes del Mosad e instructores del ejército israelí se hallaban en las zonas de población kurda del norte de Irak cumpliendo misiones secretas, disimulados en la figura de distintos personajes.
El servicio especial de inteligencia “Parastin” del Partido Democrático Kurdo fue organizado con la ayuda del Mosad a fines de la década de 1960. Las actividades de la inteligencia israelí en el norte de Irak tenían una significación especial para los judíos, por cuanto en los combates contra la guerrilla kurda participaban no sólo las tropas gubernamentales iraquíes (más precisamente del régimen del Baas), sino también las tropas regulares de otro país árabe, Siria (también regido por el Baas). Así, como consecuencia de la ayuda prestada por los israelíes a los kurdos iraquíes, importantes fuerzas sirias fueron evacuadas de la frontera con Israel. A su vez, el hecho de que las tropas iraquíes estuvieran ocupadas en la represión de los kurdos en el norte de su país, dificultó la participación de Irak en la “guerra del día del juicio” contra Israel, en 1973, pues exigía el desplazamiento de fuerzas iraquíes tanto desde el frente interno (kurdo) como desde la frontera con Irán.
A fines de la década de 1950 los servicios especiales israelíes, especialmente el Mosad, colaboraron activamente en la organización del KHV y del SAVAK, el servicio de inteligencia del shah de Irán.
La estrecha colaboración entre los servicios de inteligencia israelí, estadounidense e iraní quedó claramente demostrada con la ayuda brindada a los rebeldes kurdos en el norte de Irak. Esta colaboración se mantuvo hasta 1975, cuando el gobierno del Shah, en un intento de mejorar sus relaciones con Irak, firmó el llamado “Acuerdo de Argel” y suspendió la ayuda a los kurdos iraquíes. Cabe recordar que la inteligencia israelí, a través de sus agentes y de sus fuentes kurdas y del antiguo servicio secreto SAVAK del Shah, obtuvo los datos necesarios acerca de las coordinadas del reactor atómico iraquí Tamuz-1 (Osirak), aun cuando fueron de mayor importancia los datos aportados por el espionaje aéreo. El reactor fue destruído en 1981 durante el ataque del ROU israelí.
Después de la revolución islámica en Irán, el Mosad y el KHV han comenzado a actuar en dirección contraria desde las zonas de población kurda de Irak y Turquía (en especial el Mosad), contra Irán. De ello dan cuenta las declaraciones sobre las cuestiones kurdas dadas a conocer por la embajada estadounidense en Teherán.
Las relaciones kurdo-israelíes en la actualidad
Las relaciones especiales entre Israel y los kurdos volvieron a aflorar en 1991 después de la invasión de Kuwait por parte de Irak, durante el operativo de EE.UU. y la coalición internacional. Como es sabido, a partir de la activación del operativo “Tormenta en el desierto”, los aliados promovieron levantamientos contra el régimen de Bagdad en las zonas chiítas, en el sur del país y en el norte kurdo, que fueron cruelmente reprimidos por las tropas gubernamentales. Las organizaciones judías iniciaron una intensa campaña en todo el mundo, en especial ante el gobierno de EE.UU., reclamando ayuda para los kurdos de Irak y, al mismo tiempo, una poderosa propaganda y acciones lobbísticas para ejercer presión sobre Irak. Israel evidenció su simpatía por los kurdos organizando la provisión de medicamentos, artículos de primera necesidad, ropas y tiendas de campaña a través de la frontera turco-iraquí. En muchos aspectos, la mencionada campaña había sido organizada por la comunidad judía kurda de Israel. Esta llegó a organizar una manifestación ante la residencia del primer ministro Shamir en Jerusalén durante su entrevista con el secretario de Estado estadounidense James Baker, para reclamar que el gobierno de EE.UU. defendiera a los kurdos de la opresión de Sadam Husein.
Sin embargo, la actitud de Israel hacia los kurdos ya dependía en muchos aspectos del nivel de cooperación turco-israelí, tal como señalaba el primer ministro B. Netaniahu en mayo de 1997: “Turquía padece los ataques terroristas del PKK, y nosotros no vemos ninguna diferencia entre el terrorismo del PKK y lo que está enfrentando Israel”. La declaración de Netaniahu es significativa no sólo por oponerse a la creación de un estado kurdo, sino también por manifestar que no podrá firmarse la paz con Siria mientras Damasco no deje de ayudar al PKK.
El cambio de prioridades de su política de seguridad obliga a Israel a reconsiderar su posición con respecto a los kurdos de Turquía. Esto quedó palmariamente demostrado con el operativo de la aviación israelí contra el Partido Obrero Kurdo al norte del valle de Bekaa, en el Líbano, como así también con el descubrimiento y secuestro por parte de los servicios secretos israelíes del líder de los kurdos turcos A. Ocalan.
Al término de las operaciones militares emprendidas por EE.UU. contra Irak en 2003 -de las cuales quizá sean los kurdos los más beneficiados-, en la prensa turca aparecieron informaciones de que uno de los líderes kurdos era de origen judío. Como consecuencia, “en breve, Israel establecerá estrechos vínculos con el gobierno de facto del estado kurdo existente en el norte de Irak”. En el término de algunas semanas ese escenario fue aprovechado por los turcos. El diario turco Hurriyet publicó un artículo en el que señalaba que Masud Barzani encabezaría un nuevo estado kurdo-judío pro Israel en el territorio bíblico que abarca desde los Estrechos hasta el Eúfrates, incluidas las regiones del norte de Irak de población kurda. Pero los especialistas indican que el probable origen judío de M. Barzani es sólo una parte de la historia difundida en los círculos conservadores-nacionalistas, muy popular en sectores de la sociedad turca. Agreguemos también que hace pocos años fue publicado en Turquía y tuvo amplia difusión un libro de Garun Yaya titulado “El mapa kurdo de Israel” en el que se habla de un plan de Israel (aliado con los kurdos) de ampliar sus fronteras a expensas de Irak y Turquía.
De todas maneras, está absolutamente claro que la creación de la autonomía kurda en el norte de Irak después de la guerra de 2003 y la caída del régimen de S. Husein, inició una nueva etapa en las relaciones de Israel con los kurdos, lo cual puede resultar decisivo en sus contactos políticos con los demás estados de la región. Empero, “los kurdos esperan -no sin fundamento- no sólo la colaboración de las estructuras oficiales israelíes sino también de los cien mil judíos kurdos que anteriormente habitaban en el suelo de Kurdistán. Esta colaboración se desarrollará pese a la oposición de Irán y de una serie de estados árabes”.
Conclusión
Después de la creación del estado judío el factor kurdo ha desempeñado siempre un papel especial en la estrategia geopolítica de Israel. Las relaciones entre Israel y los kurdos han sido un elemento importante en la política del estado judío en el Cercano y Medio Oriente, y un medio fructífero para ejercer presión sobre Irán (y en menor grado sobre Siria) y desviar la atención del gobierno de Bagdad e impedir su participación activa en la contienda árabe-israelí. Cabe señalar que la cercanía histórico-cultural de kurdos y judíos favoreció las estrechas relaciones entre Israel y los kurdos, condicionadas por la presencia de una comunidad judía fuerte y numerosa en Irak, considerada con justicia la más antigua del mundo. A pesar del traslado a Israel de toda la comunidad, los judíos irakíes conservan su identidad y en muchos aspectos determinan la política de Israel con respecto a los kurdos, Irak, Siria, Turquía e Irán. En ello también desempeñó un papel, quizá limitado, la comunidad kurda de Israel.
Al mismo tiempo, se está ajustando visiblemente el nivel de las relaciones políticas entre Israel y los kurdos, teniendo en cuenta la posición adoptada por los estados árabes, Irán y Turquía. Con la creación de la autonomía kurda en Irak, la cooperación de Israel con los kurdos puede volver a convertirse en un factor importante de la geopolítica regional.
Yerkir, Ereván, 8 de septiembre de 2006
Traducción R.A.
Nota de Serguei Minasian
Fuente: Diario Armenia / IAN / El Espía Digital.